Entrades

Conste en acta

No puedo (no quiero) entender de qué va toda esta mierda, no es por hoy, tampoco ayer, es que no hay quién nos entienda. Ni me matas ni me mato, no te canto ni te mimo. No me dueles. Ni te pienso en la distancia a cada rato, ni me fumo las colillas si no vuelves. ¿Acaso no me he explicado? ¿Quizá acaso no me entiendes? Conste en acta que me he hartado de tu cara, de tu culo y de tus dientes. Maullar podrás cuánto quieras, de mí airear los secretos, (puedes buscar mil maneras de barnizar tus complejos) Esta mierda nunca quise, ese “honor” te lo concedo… Un buitre no come alpiste, ni este Leo tiene miedo. ¿Armisticio?, ¿Paz armada?, ¿Guerra o tregua? Tus verdades a mitades, tus putadas, ¿alma o lengua?

Todo

Miénteme a la cara sonriendo y despacito, dulcemente, por favor. A la cara, sonriendo, despacito, dulcemente. Por favor. Cuenta lo que sientes, ¿tienes frío? Ábreme la boca a mordiscos, tírame del pelo, escúpeme en el alma y en la cara… Tira de la manta, acurrúcate en mis lágrimas. ¡Cuéntamelo todo y te lo cuento todo! Dime de tus miedos, los fantasmas y demonios… ¡Cuéntamelo todo y te lo cuento todo! Háblame de niña, de las caries y tus sueños, de las tardes por el parque, tus esclavos y tus dueños. Tira, tira hacia delante con la lengua o con los dientes, ni estoy acabado ni soy el más fuerte. Tira por la borda todo el lastre que te amarra, tira de este perro, ¡súbete a mi parra!

NADA

Después de este calor; escalofríos. Después de tanto trote tantas tretas. Te miento día a día si sonrío y olvido toda cosa que aconsejas. Mis venas, negra niebla, la desgana, el irme a dormir con la certeza que ya he matado al sapo, ahora soy rana, que el timbre de tu voz me da pereza. Y huyo, inconsciente, del gentío, encuentro, consumido, si te acercas cansancio exagerado. Puro hastío. Los vidrios me sostienen la mirada… Los duendes que habitan mis macetas susurran que tú y yo sumamos NADA.

Pinocho

Y aunque tu nariz diga este, aunque en oeste esté, aunque tus pelos otra dirección marquen, aunque nunca lleguemos a Marte(s), aunque en las mareas no haga pie. Aunque no te quiera como tú me quieres, aunque nos queramos como nos queremos, aunque nos queramos aunque a veces se nos vaya de las manos.

De cómo ...

Siempre puedes salir corriendo.   ¿Sabes?, se te da bien, eres experto. ¿Forrest? Puro aprendiz. ¿Gilipollas a la fuga? Rondando el podio, apuesto (veo tus quince, subo  treinta). Ya se acercan las orejas; es el lobo. Siempre puedes salir corriendo. No pienses, no dudes en correr o corres el riesgo de quedarte. De intentarlo. Y…, ¿para qué si sabes bien que eres experto, que las piernas y pulmones aun no fallan, que puedes salir corriendo? Unos dicen cobardía, malas lenguas “más bien miedo”, yo me calzo los zapatos y voy a paso ligero.